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Filtros Solares
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     Los filtros solares se han clasificado en dos categorías muy amplias: filtros químicos y filtros físicos. Además de la información usual que se aporta en todas las fichas técnicas del fichero de materias primas, se ofrece para cada filtro su espectro de absorción, información muy valiosa para decidir sobre su actuación en el rango UVA y/o UVB. También se aportan datos sobre las limitaciones legales de uso para diversos paises. Pensamos que la información que se ofrece aquí puede ser de utilidad.

     Antes de entrar en las categorías se hace una pequeña introducción relativa a la radiación ultravioleta y la función de los filtros solares

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        Cada día es mayor el número de productos comerciales que llevan en su composición filtros solares. Tradicionalmente se han usado en productos bronceadores para poder estar más tiempo tomando el sol sin que aparezcan los desagradables efectos del eritema solar. Actualmente se están añadiendo a otros productos cosméticos para evitar que componentes y principios activos sensibles a la radiación solar se descompongan. También son usados extensamente en detergentes líquidos que se envasan en botellas transparentes para estabilizar los colorantes y los perfumes, inhibiendo las posibles reacciones radicalarias promovidas por fotones que puedan presentarse entre ellos y con los tensioactivos del producto. Son susceptibles igualmente de ser aplicados en numerosos materiales como plásticos, papel, pinturas, etcétera para que mantengan mejor sus propiedades frente a prolongadas exposiciones al sol.

        El estudio de los filtros solares es por tanto de gran importancia en la ingeniería de multitud de productos comerciales.

        La radiación ultravioleta y sus efectos sobre la piel

        La radiación ultravioleta (UV) es aquella fracción de la radiación solar que presenta una menor longitud de onda y una mayor energía. Se divide en tres zonas conocidas como ultravioleta A (UV-A), que va de 400 a 320 nm, ultravioleta B (UV-B), que va de 320 a 280 nm y la más energética, la ultravioleta C (UV-C) de 280 a 200 nm. La zona UVA a veces se subdivide en dos partes, la UV-A I que va de 400 nm a 340 nm y la UV-A II de 340 nm a 320 nm. La radiación UV-C natural es filtrada por el ozono atmosférico por lo que no alcanza nunca las capas bajas de la atmósfera y no da problemas a los seres vivos. En cambio, las fracciones B y sobre todo la A, sí llegan hasta nosotros y pueden provocar daños en la piel.

        La radiación UV-B es la responsable fundamental de las quemaduras solares, pudiendo ser causante de un envejecimiento prematuro de la piel, formación de arrugas, daños en el colágeno e incluso la aparición de cáncer. En cambio, la radiación UV-A, menos energética, es la que favorece la aparición de rojeces y reacciones de fotosensibilización.

        El bronceado de la piel es uno de los típicos efectos de la radiación UV. En una piel blanca se inicia tras 15 minutos de exposición solar y se caracteriza por la hinchazón de los melanocitos. Con una exposición prolongada, las células se vacuolizan y esto conduce a una hiperqueratosis (incremento de la escamación), acantosis (incremento del espesor de la piel), desalineación y desorganización de los queratocitos, e hinchazón de las células endoteliales con aparición incluso de reacciones dérmicas inflamatorias. Estas reacciones se inician a los 15 minutos pero se aprecian más intensamente transcurridas unas 24 horas y desaparecen después de 2 a 5 días.

        La exposición solar puede sensibilizar a algunos individuos, causando fotodermatosis como urticaria, hinchazón y quemaduras. La fotosensibilización puede ser inducida por medicamentos, extractos vegetales en jabones y cosméticos, algunos conservantes y varios ingredientes de bronceadores.

        Los filtros solares

        Para minimizar todos estos efectos, en muchos productos cosméticos y en todos los productos bronceadores, se recurre al uso de filtros solares. Se definen como aquellas substancias que absorben, reflejan o dispersan la radiación ultravioleta entre las longitudes de onda que van de 290 nm a 400 nm (fracciones UV-B y UV-A).

Se clasifican en:

  • Filtros solares químicos y

  • Filtros solares físicos.

        Los filtros solares químicos actúan por absorción de la luz y están formados por moléculas orgánicas con grupos cromóforos en la región UV, ya que poseen electrones poco ligados. Estos grupos suelen ser metoxi substituidos en posición orto o para dentro de un anillo aromático. Esta estructura absorbe la energía electromagnética alcanzando un nivel electrónicamente excitado. Inmediatamente retorna a su estado fundamental devolviendo la energía en forma de una radiación de longitud de onda mucho más elevada en la zona de los infrarrojos (IR), percibiendose sobre la piel un suave calentamiento, o bien una fluorescencia o fosforescencia a 450-800 nm, o como energía que provoca isomerizaciones cis/trans en la molécula del filtro a 380-450 nm.

        Los filtros solares químicos aprobados se encuentran entre los siguientes grupos: aminobenzoatos, salicilatos, benzofenonas, derivados del dibenzoilmetano, cinamatos y acrilatos.

        Los filtros solares físicos actúan como una pantalla que provoca una "sombra" sobre la piel y son básicamente el dióxido de titanio y el óxido de zinc. Aunque estas substancias se han usado tradicionalmente en cosmética con otras aplicaciones (el primero como base de maquillajes y el segundo como calmante de pieles irritadas en productos infantiles), recientemente se están introduciendo como complemento de los filtros químicos en preparados antisolares de eficacia muy alta. Estos óxidos deben presentar, por un lado, una correcta cristalización que debe ser muy fina,  para que no dejen un rastro blanco sobre la piel, y por otro, deben presentar suspensiones suficientemente estables en los productos antisolares para que con el almacenamiento no se separen.

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Categorías

  1. Filtros solares químicos

    1. Benzophenone-1

    2. Benzophenone-2

    3. Benzophenone-3

    4. Benzophenone-4

    5. Benzophenone-6

    6. Benzophenone-9

    7. Benzophenone-11

    8. Butyl Methoxydibenzoylmethane

    9. Ethylhexyl Methoxycinnamate

    10. Ethylhexyl Salicylate

    11. Etocrylene

    12. Homosalate

    13. Isoamyl p-Methoxycinnamate

    14. Menthyl Anthranilate

    15. 4-Methylbenzylidene Camphor

    16. Octocrylene

    17. PEG-25-PABA

    18. Phenylbenzimidazole Sulfonic Acid

     

  2. Filtros solares físicos

    1. Titanium dioxide

    2. Zinc dioxide


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  • Julio Abril Cuesta. Departamento de Ingeniería Química. Universidad de Granada. España.

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